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Tuesday, September 10, 2024

¡Buen provecho!

It's mushroom season in the woods. And that means it's also slug season. If slugs have a favourite food (besides the fresh lettuce you just brought in from the garden for your supper salad), it's a big mushroom. A fresh, spicy russula, for example.

Banana slug with a chocolaty donut. With sprinkles.

After a fill of snow-white mushroom cap, a nibble on the stalk.

A few bites in passing.

These mushrooms, I think, are all Russula species; good big mushrooms, providing full meals for hungry slugs. They can grow up to 25 cm. across the cap (depending on the species), but most have been eaten long before they reach that size. Some, not all, are said to have a peppery taste. I wonder; do slugs have taste preferences?

Russula sp., probably the Short-stemned, or the Cascade Russula.

These all-white russulas develop underground, and push their way to the surface carrying a load of dirt and duff. Messy, but at least they get to grow some before the slugs get them. This one, just emerging, was nearly 10 cm. across. Both the Short-stemmed and the Cascade russula are edible. I've only eaten the Short-stemmed, the non-peppery one. Edible, but blah; may as well have been eating rubber.

The Blackening Russula starts out a creamy white all over, cap, gills, and stalk. But after any damage it starts to change colour, gradually turning completely black.

Russula nigricans, with nibbled cap and stalk.

More mushrooms from the same trail, next. The ones the slugs ignored.

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Es la temporada de hongos en los bosques. Y con esto, también es la temporada de las babosas. Si las babosas tienen un manjar favorito (además de la lechuga que acabas de cosechar en tu jardín para hacerte una ensalada), será un buen hongo. Una russula, por ejemplo.

Fotos:
#1: Una babosa "plátano", Ariolimax columbianus, comiéndose un pastelito de chocolate (o así parece).
#2: Después de llenar la barriga con el sombrero y las laminillas del hongo, una mordidita del tallo viene bien.
#3: Este hongo, lo mordieron y siguieron adelante.

Todos estos hongos, creo, son del género de russulas; hongos grandes que pueden proveer comidas enteras para la babosa más hambrienta. Pueden crecer hasta que tengan un sombrero de 25 cm. de diámetro, aunque los hongos se habrán comido la mayoría antes de llegar a ese tamaño. Algunos, pero no todos, se dice que tienen un sabor algo picante. Me pregunto: ¿tendrán preferencias las babosas por ciertos sabores?

#4: Russula sp., probablemente el R. brevipes o el R. cascadensis. Estas russulas blancas se desarrollan bajo el suelo, subiendo al aire ya grandecitas, trayendo una carga de tierra y hojarasca. No muy decorativo, pero les permite alcanzar un buen tamaño protegidas del ataque de las babosas. Esta mide poco menos de 10 cm. Tanto el R. brevipes como el R. cascadensis son comestibles; el segundo es picante, el primero no. He comido el R. brevipes; una sola vez. No tiene sabor alguno, es como masticar hule.

#5: La Russula nigricans empieza la vida totalmente blanco, el sombrero, las laminillas, y el estipe inclusive. Pero después de sufrir un daño cualquiera, empieza a cambiar de color, llegando finalmente a estar completamente negra.

Siguiente: más hongos del mismo sitio, estos olvidados por las babosas.

Tuesday, November 10, 2020

Now I'm hungry

They look like whole-wheat bread dough, viewed from above.

Boletus mushrooms.

Boletus are easily recognizable because instead of gills, the cap has a fleshy, pored underside.

On these, the pores are yellow.

E-Flora has 25 species of Boletus and 5 other boletes under different species names in BC. My guide book, Common Mushrooms of the Northwest, adds another. They are extremely variable, even those of the same species, coming in a variety of colours, white, red, orange, brown, black. But they all have that mass of pores under the cap.

Slightly purplish

Many of them are edible, some delicious. I used to harvest them up north; the local species made a good, beefy gravy. Squirrels eat them. So do slugs. And worms. And famously, pigs.

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Estos hongos se parecen a masa para pan de grano de trigo entero. Son boletos; se conocen porque en vez de tener lamelas, bajo el sombrerete llevan una masa de poros.

El sitio de E-Flora registra 30 especies de boletos en Colombia Británica; mi libro guía añade una más. Son muy variables, aun dentro de una misma especie, presentándose en muchos colores: blanco, rojo, anaranjado, café, y hasta negro. Pero todos llevan los poros.

Muchos son comestibles, algunos deliciosos. Cuando yo vivía en el norte, los buscaba en el bosque. La especie de la localidad hacía una buena salsa, con sabor a carne de res. Aparte de los humanos, las ardillas los comen. Y las babosas. Y muchos gusanos. Y tan famosos son como alimento de cerdos, que unos llevan el nombre, B. porcini.

Friday, November 06, 2020

Gem-studded

 Last November, I came across a few clumps of stalked puffballs on Baikie Island. I had never seen ones like these before; all the puffballs I had seen were round balls, apparently stemless. These had definite stalks, longer than the cap.

I walked down the same trail last week. The puffballs are back. Not a few clumps this time; great masses of them, all along the trail, mostly in deep shade.

Lycoperdon perlatum, the gem-studded puffball.

Mature puffballs, full of ripe spores, ready to puff.

Last year I wasn't sure of the species, having found them too late to see their original shape. I was three weeks earlier this year.

I found this on MushroomExpert.com
Probably the most commonly seen woodland puffball in North America, Lycoperdon perlatum is widely distributed and fairly easily recognized. I say that, and yet I have consistently misidentified it for years, assigning the name to virtually any pear-shaped, golf-ball-sized, terrestrial puffball with spines.

What I was not paying enough attention to was the spines themselves. In Lycoperdon perlatum the spines are firm and cone-shaped, with relatively wide bases; they are often surrounded by shorter spines and/or granules, their tips often turn brownish—and, when they fall away, they leave a clearly defined, pock-mark scar where the base of the spine was attached.
And there it is: the brownish tips of the spines in the fresh puffballs, the pock-mark scar on the older ones. And the "pear-shaped or top-shaped whitish fruitbody" turning brown or olive coloured at the base. (This from E-Flora.)

The "golf-ball" puffballs are edible and delicious while the flesh is still white. I like to fry them gently with butter. These are still edible, with caution, as long as they are completely white, but E-Flora says they're "bland at best and bitter at worst". And they are too easily confused with young specimens of the extremely poisonous Amanitas. I'm glad I didn't try to harvest any.

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El año pasado, a mediados de noviembre, encontré unos grupos de hongos "puffball" (bolita de polvo soplado) con tallo. Nunca había visto puffballs como estos; todos los que antes conocía eran redondos, como una pelotita, sin tallo. Estos tenían tallos bien formados, más grandes que la pelota por encima.

Pasé por el mismo sendero la semana pasada. Están de vuelta los honguitos. Y no solo unos grupos esta vez, sino grandes multitudes de hongos, a todo lo largo del camino, casi siempre en sombra.

Son los hongos, Lycoperdon perlatum, el "puffball" adornado con joyas, lo llaman. La primera foto es de un grupo de hongos frescos, todavía blancos por dentro. La segunda muestra un grupo de hongos ya maduros, con las esporas cafés, y un poro por encima, por donde saldrán las esporas al aire con cualquier movimiento, o empujado con gotas de lluvia.

El año pasado, no podría estar segura de la especie de estos hongos, ya que cuando los encontré ya estaban todos bien maduros. Esta vez, llegué con tres semanas de adelanto, y los pude ver mejor.

Encontré esta descripción en MushroomExpert.com:
Este es probablemente el hongo de los bosques más comunmente visto en norteamérica. Lycoperdon perlatum está distribuido ampliamente, y se puede identificar facilmente. Esto lo digo, pero a pesar de esto, lo he malidentificado por muchos años, dando su nombre a casi cualquier hongo puffball en forma de pera del tamaño de una pelota de golf que tuviera espinas y creciera en la tierra.
Lo que no había notado era la forma de las espinas. En Lycoperdon perlatum, las espina son firmes, en forma de cono, con las bases amplias, están muchas veces rodeadas de espinas más cortas o de granitos; sus puntas se vuelven cafés – y cuando se caen, dejan una cicatriz bien marcada en la base.
Y ahí está: las espinas con puntas color de café, las cicatrices en los hongos ya maduros.  Y el "cuerpo blanco en forma de pera o de trompo" que se vuelve color chocolate o verde oliva en la base del tallo. (Esto viene de E-Flora.)

Los puffball en forma de pelota de golf son comestibles y deliciosos mientras que su cuerpo esté completamente blanco; a mí me gustan fritos con mantequilla. Estos aquí sí se pueden comer, con cuidado, mientras estén blancos, pero según E-Flora son apenas insípidos o hasta amargos. Y se pueden confundir facilmente con ejemplares jóvenes de las Amanitas que son extremadamente venenosas. Estoy contenta de no haberlos traído a casa para la cena.


Wednesday, October 14, 2020

Button, button

There's a patch of grass and clover between the parking lot and the highway at Oyster Bay. Not a lawn, not a meadow; just an open area with a picnic bench or two under cottonwoods. I've never seen anyone crossing it, except for me and my family. Cutting across it the other day, I saw many large Amanita mushrooms, all stomped and kicked to bits. Who does this? What harm would they have done, left in place?

A couple of buttons had sprung up since the vandals left:

Amanita muscaria, the fly agaric. About 2 inches across.

Another. On the stick at the left are a bunch of tiny mushrooms, looking like shelf polypores.

There were a few big puffballs, too. Nobody had touched these.

Mature puffball, with open pore ready to release its spores. Not edible at this stage.

Several puffballs, Lycoperdon perlatum, here. Not ripe, edible and choice as long as it's completely white inside.

I poked at the brown puffball with a finger, gently; it released a puff of brown spores. But after the mistreatment of the Amanitas, I didn't want to disturb anything, so I left it to wait for a good rain.

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En el parque en Oyster Bay, hay un triángulo de pasto y tréboles entre el estacionamiento y la carretera. No exactamente un césped, ni tampoco tierra abandonada; hay un par de mesas para picnic y un tablero informativo, todo bajo álamos altos. Nunca he visto a nadie en este lugar, a no ser yo y mi familia, cuando les llevé a mirar el tablero.

Cruzándolo el otro día, encontré un gran número de hongos Amanita, todos pateados, machucados, hecho pedazos. ¿Quién hará tal cosa? ¡No le hacían daño a nadie!

Había dos botones, salidos después de que se fueron los vándalos. Eran de unas dos pulgadas de diámetro.

También encontré algunos hongos "puffball", que emiten nubes de esporas cuando están maduros. La primera foto muestra uno ya listo. A un toque suave de mi dedo, le salió un soplo de polvo café.

En la última foto, hay tres, dos todavía escondidos bajo tierra y hojas caídas. Así, blancos completamente por dentro, se pueden comer, y son deliciosos, fritos con mantequilla.

Los dejé en paz. Un episodio de vandalismo es más que suficiente.


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